La pasta dental tiene historia

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La historia de la pasta dental comienza mucho tiempo atrás, en el s.IV a.C para ser más concretos, con mucho menos glamour y peores resultados que las que conocemos hoy en día.

Los primeros datos que tenemos sobre civilizaciones preocupadas por la salud y la estética dental, son de los egipcios, que realizaron los primeros intentos a través de la creación de una pasta. Idearon un compuesto que obtenían a partir de la mezcla de polvo de sal, piedra pómez pulverizada, uñas de buey, cáscara de huevo, agua, mirra, pimienta, hojas de menta, iris y flores. A este compuesto le pusieron el nombre de clister. Por la descripción de los componentes podéis adivinar que se trataba de una “pasta de dientes” muy abrasiva y de sabor fuerte.

Las civilizaciones de Grecia y Roma continuaron con la búsqueda del elemento que ayudaría en su salud dental. Así comenzaron a usar enjuagues bucales a base de orina humana, ya que le atribuían efectos blanqueantes.

En el s.I un médico del emperador romano Claudio llamado Escribonius Largus, inventaría y documentaría por primera vez la formulación de la que es conocida como la primera pasta dentífrica. Su fabricación se basaba en una mezcla de miel, vinagre, sal y cristal muy pulverizado.

Las pruebas de mezclas se fueron sucediendo así como las culturas, en China empleaban un compuesto a base de espinas de pescado y en plena Edad Media, los árabes, siguieron un poco el camino que habían marcado los egipcios, ya que en su fórmula incluían raíces, arena y piedra pómez pulverizada, creando finalmente una pasta que haría la función de la goma de mascar actual. La cultura Maya mezclaba elementos de origen vegetal y animal que usaban para frotarse contra los dientes, sus funciones eran anestésicas, anticaries y antisépticas.

La comercialización del dentífrico ocurrió por primera vez en Gran Bretaña en el s.XVIII y podía encontrarse en formato de pasta o polvo. El gran salto se dio en el s.XIX exactamente en el año 1842 fecha en la cual Peabody, un dentista, tuvo la ocurrencia de agregar a la mezcla jabón. En 1850, el Dr. Sheffield cirujano y farmacéutico, creó una pasta de dientes cuyo nombre fue el de “Crema dentífrica” que él empleaba para uso privado. Su hijo, tras observar los envases en los que venían las pinturas, tuvo la idea de aplicarlo para la conservación de la pasta dental ¿Os va sonando?

Cuando finalizó la II Guerra Mundial se cambiaron los jabones que se usaban hasta el momento en la fórmula, por detergentes sintéticos.

A principios del s.XX en EEUU comenzaron a investigar cómo poder evitar la aparición de manchas en el esmalte dental, así pues en 1914 añadieron flúor a la pasta dentífrica, comercializando este nuevo producto en los 60´s.

A partir de este momento los avances en este campo no pararon de sucederse, ya que se conocieron muchos más usos y aplicaciones del fluoruro. En los 80´s pudieron centrar su atención en el resto de problemas dentales como son el sarro o la hipersensibilidad dental. En los 90´s lograron comercializar pastas dentífricas para la eliminación de sarro y el cuidado de las encías.

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