¿TE CEPILLAS CORRECTAMENTE LOS DIENTES?

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Sí, hemos hablado varias veces del tema pero por su importancia no dejaremos de insistir. Porque saber cepillarse los dientes es más complejo de lo que uno pueda sospechar.

¿Te has preguntado alguna vez si tú lo haces bien?

La duración, la técnica, el número de veces por día… casi todo el mundo comete errores en relación a algunas de estas cuestiones y con este post intentaremos aclararlos.  

Si empezamos hablando del tiempo que dedicamos a esta tarea, sólo una parte muy pequeña de la población sabe que el cepillado debe durar 2 minutos

¿Cómo lo calculamos? La única solución válida es que pongas, junto a tus útiles de aseo, un reloj.

Antes de empezar, y por organizar bien el trabajo, divide mentalmente tu boca en cuatro partes trazando una cruz frente a un espejo.

Pon el reloj en marcha y dedica 30 segundos a cada uno de esos cuadrantes para cepillarte los dientes y las muelas que contenga.

Tienes que emplearte en esas piezas dentales por delante, por detrás y por encima.

Cuatro cuadrantes a 30 segundos cada uno hacen los dos minutos que los expertos aconsejan.

Vamos a por la técnica.

Algunos porque les sale de forma natural, otros por las prisas, debemos tener un especial cuidado con evitar cepillar nuestras piezas dentales moviendo el cepillo de adelante para atrás.

Sufrirán nuestros dientes, sufrirán nuestras muelas y no lograremos el objetivo.

Las dos únicas opciones de técnicas de cepillado son de arriba abajo o en círculos pero siempre muy suave.

De hecho, si una persona tiene tendencia a hacerlo con más fuerza de la debida, verá que las cerdas de su cepillo se irán abriendo con el paso del tiempo.

Para evitar ese uso de la fuerza ciertamente desmedida, existen cepillos eléctricos que avisan si el usuario ejerce demasiada presión sobre su dentadura.

Prueba con uno de ellos si ves que tiendes a abusar de tu fuerza.

El momento.

Hay expertos que aseguran que cepillarse justo después de comer no es lo más recomendable.

Lo que sí es cierto es que es necesario establecer rutinas lógicas y, en ese sentido, cuanto menos tiempo pase entre la comida y la formación de ácidos que estropean el esmalte, mejor.

Por este motivo y utilizando el sentido común, recomendamos un cepillado adecuado por la mañana y otro al mediodía, realizando uno más exhaustivo por la noche.

En este último sería conveniente hacer uso, además del cepillo, de la seda dental, algunos cepillos interdentales (si los precisamos), un raspador de lengua, terminando con un colutorio para realizar enjuagues y evitar que los restos de pasta queden secos sobre las mucosas.

Y aunque nuestra relación con el cepillo sea de lo más íntima desde el principio, el cambio del mismo es obligado a los tres meses.

Por desgracia, están expuestos a muchos agentes que los deterioran y su propio uso diario hace que su vida útil dure menos que más.

Por supuesto, en caso de enfermedad, hay que cambiarlo sin demora.

Más cosas. ¿Sabías que el cepillo debe utilizarse seco, y que para aumentar la efectividad del cepillado, debe emplearse con muy poca cantidad de pasta?

Pues si has respondido negativamente a la pregunta anterior, ya estás apuntándolo.

Cuando mojas el cepillo, las cerdas hacen de peor forma el barrido mecánico que se les presupone, y en cuanto a la pasta, con una cantidad del tamaño de un guisante tendrás más que suficiente… olvídate de cubrirlo desde el principio hasta el final.

Dicho todo esto, un último apunte, esta vez saquemos de la mano de las estadísticas.

Saquemos algunos números a la luz para animar al personal.

Veréis, la comunidad gallega está entre las cinco primeras de España con menores índices de caries, y la ciudad de A Coruña uno de las que más y mejor se cepilla los dientes.

No lo estamos haciendo mal, ¿verdad? Pues a continuar así.