Estética dental

¿POR QUÉ DUELEN LAS MUELAS DEL JUICIO?

Las muelas del juicio son sin lugar a dudas las muelas con peor fama de toda la boca. En no pocas ocasiones se asocian a dolores y problemas pero ¿por qué dan tanto la lata?

Bien, antes de nada, debemos ponernos en situación, vamos, en otras palabras, en la boca.

A un primer golpe de vista, ¿cuáles son esas famosas muelas?

Pues bien, las muelas del juicio, técnicamente llamadas cordales o terceros molares, son las últimas muelas de la arcada dental, es decir, son las últimas en salir en la parte de atrás de la boca.

CARILLAS

Las carillas de porcelana son un tipo de tratamiento conservador que consiste en unas láminas muy finas de cerámica que se cementan a la parte frontal de los dientes y los recubre ofreciendo un cambio de aspecto a la sonrisa de los pacientes.

Todo empezó en Hollywood en los años 20 con el Dr. Charles Pincus, el dentista de las estrellas. Las carillas que el doctor Pincus inventó eran ya de porcelana, aunque se podían quitar y poner. Se pegaban a los dientes de manera provisional y no se podía comer con ellas.

Eran "carillas de cine" porque sólo servían para que las estrellas pudieran sonreír a la cámara durante el breve tiempo en que se rodaba un plano. Luego se las quitaban y las guardaban para la siguiente toma.

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Aquel invento era un poco precario, como sucede a menudo con los nuevos descubrimientos, sin embargo, el Dr. Pincus hizo algo muy importante: concebir una idea que años más tarde haría posible las actuales carillas de porcelana.

Así que ya sabes,gran parte de las “sonrisas perfectas” que puedes ver en el mundo de la televisión, cine, modelos…son proporcionadas por un tratamiento estético con carillas dentales.

La porcelana (Feldespática o Disilicato de Litio) es un material muy duro que resiste muy bien las abrasiones y los posibles cambios de color a los que están expuestos los dientes constantemente debido a nuestros hábitos de consumo, porque con el tiempo nuestros dientes y muelas amarillean perdiendo su natural atractivo. 

Al necesitar un poco de espacio para sustituir esa última capa de diente por las carillas, es necesario trabajar un poco el esmalte de la superficie y así compensar el grosor de la carilla.

Con el avance de las nuevas tecnologías y los nuevos materiales, cada vez los grosores de estas son más finas y por tanto el volumen de diente a sustituir es menor.

La valoración de cada caso dependerá del dentista. Si estás interesado/a en un tratamiento de este tipo consulta con tu odontólogo que es quien mejor conoce los resultados y características de cada material. Él podrá aconsejarte sobre el método y materiales a utilizar. 

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¿Y para qué se utilizan?

Las carillas dentales pueden emplearse para cubrir espacios entre dientes, corregir alteraciones de color o defectos en la forma, tamaño, además de desgastes y erosiones. 

    En cuanto a su mantenimiento no requieren ningún tipo de cuidado especial. Siempre es recomendable prestar atención a hábitos como el tabaco, té, café… y también conviene recordar que algunas acciones como morder o sujetar objetos duros, intentar cortar materiales con ellos (frutos secos…) pueden provocar que se desprendan o se partan.

Para su buena conservación, basta con tener una buena higiene oral y utilizar los métodos habituales. Igual que cualquier otro tratamiento, las carillas requieren visitas de mantenimiento y revisión por parte del dentista.

En tu mano está lucir una sonrisa de película.
 

Los dientes de oro

Debido a su alta consideración como metal precioso, el oro fue uno de los primeros metales utilizados para empastar caries o reponer los dientes caídos. Además del prestigio que estos otorgaban en algunas culturas, la verdad es que el oro ofrecía ciertas ventajas para dentista y paciente:

  • Se trata de un metal maleable, que se puede adaptar a cualquier forma que queramos darle.
  • No produce alergias.
  • No se oxida.
  • Tiene estabilidad térmica, es decir, no se dilata ni se contrae ante cambios bruscos de temperatura con lo que siempre quedaría daptado al diente.

Por esto y por lo fácil que resultaba de utilizar el oro se usó durante muchos años en odontología.

Sin embargo, con el tiempo, el cambios de modas y las innovaciones en odontología, el oro ha ido quedando relegado a un segundo plano cayendo en desuso en las clínicas dentales. Además del descubrimiento de nuevos materiales, algunas de sus desventajas han provocado que los dentistas dejen de utilizarlo:

  • Es caro. El precio del oro ha ido subiendo continuamente, por lo que su uso en odontología resulta extremadamente costoso.
  • Estéticamente ha dejado de considerarse como una muestra de prestigio o elegancia.
  • Requiere mucho más tiempo de trabajo por parte del dentista, lo que aumenta el coste y el tiempo invertidospor el paciente.
  • Resulta más complejo y dificulta el trabajo del odontólogo.

A pesar de estas razones, todavía a día de hoy nos encontramos de vez en cuando con dientes de este tipo.