Gingivitis

GINGIVITIS: CUANDO LAS ENCÍAS SANGRAN

 Dentista Araújo Smartdental

Tener las encías inflamadas es una de las causas más comunes para acudir a una consulta odontológica. Las molestias, el sangrado o la inflamación son algunos de los problemas que afectan al soporte de nuestras piezas dentales.

Cuando esto ocurre el dentista diagnostica un problema de gingivitis causado por bacterias o por acumulación de sarro al que hay que plantar cara por el bien de nuestra salud bucodental.

La gingivitis no es un tema de difícil solución, es más, el 90% de los españoles han sufrido o sufrirán algún episodio de este tipo en su vida.

Lo grave es cuando no se trata, la enfermedad progresa y se forman bolsas periodontales.

Entonces la cosa se pone seria porque los daños pueden afectar a la estructura ósea o a los tejidos que sostienen nuestros dientes de forma irreversible. Llegados a este punto, hay que hablar de periodontitis y esas son palabras mayores porque existe infección activa y pérdida de hueso.

La realización de una limpieza profunda mediante un curetaje o incluso algún tipo de cirugía periodontal es necesaria para eliminar esa placa que se adhiere a las piezas de nuestra boca cuando la cosa se ha complicado.

Para ello, lo aconsejable es ponerse en manos de un dentista especializado en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedad periodontal, llamado periodontista, porque la pérdida de hueso no se recupera de forma natural y hay que recurrir a técnicas avanzadas en periodoncia y regeneración  para aumentar nuestra disponibilidad ósea.

Soluciones las hay pero, como nunca nos cansaremos de repetir, siempre es mejor prevenir.

Seis reglas para mantener tus encías sanas

  • Acudir periódicamente a revisión con tu dentista de confianza cada 6 meses.
  • Mantener una higiene adecuada: cepillarse 3 veces al día, usar seda dental, raspador lingual, pudiendo hacer uso de un enjuague libre de alcohol como complemento.
  • Seguir una dieta rica y variada y reducir la ingesta de azúcares, evitando picar entre horas si no hay posibilidad de un cepillado posterior.
  • Evitar refrescos y dulces industriales, sustituyéndolos por fruta.
  • Regular o eliminar el consumo de alcohol y tabaco.
  • La detección precoz es fundamental. Ojo si tus encías están enrojecidas, sangran durante el cepillado o notas un dolor agudo frente a ciertos estímulos. El mensaje es claro y la solución está en tus manos.

Los dientes de oro

Debido a su alta consideración como metal precioso, el oro fue uno de los primeros metales utilizados para empastar caries o reponer los dientes caídos. Además del prestigio que estos otorgaban en algunas culturas, la verdad es que el oro ofrecía ciertas ventajas para dentista y paciente:

  • Se trata de un metal maleable, que se puede adaptar a cualquier forma que queramos darle.
  • No produce alergias.
  • No se oxida.
  • Tiene estabilidad térmica, es decir, no se dilata ni se contrae ante cambios bruscos de temperatura con lo que siempre quedaría daptado al diente.

Por esto y por lo fácil que resultaba de utilizar el oro se usó durante muchos años en odontología.

Sin embargo, con el tiempo, el cambios de modas y las innovaciones en odontología, el oro ha ido quedando relegado a un segundo plano cayendo en desuso en las clínicas dentales. Además del descubrimiento de nuevos materiales, algunas de sus desventajas han provocado que los dentistas dejen de utilizarlo:

  • Es caro. El precio del oro ha ido subiendo continuamente, por lo que su uso en odontología resulta extremadamente costoso.
  • Estéticamente ha dejado de considerarse como una muestra de prestigio o elegancia.
  • Requiere mucho más tiempo de trabajo por parte del dentista, lo que aumenta el coste y el tiempo invertidospor el paciente.
  • Resulta más complejo y dificulta el trabajo del odontólogo.

A pesar de estas razones, todavía a día de hoy nos encontramos de vez en cuando con dientes de este tipo.