Buenos hábitos de higiene bucal en niños

 

Trabajar hábitos saludables desde la más tierna infancia es un reto pero también una promesa de futuro para gozar de buena salud en la madurez.

El cuidado de la boca no es una excepción y los niños, los adultos del mañana, podrán llegar a tener unas bocas sanas mucho más tiempo si desde muy pequeños se les inculcan prácticas y técnicas que ayudarán a conservar en estado óptimos sus dientes y encías.

Desde su más tierna infancia los niños deben familiarizarse con el cepillo de dientes e incluirlo en sus rutinas diarias. Igual que aprenden que tienen que lavarse las manos antes de cada comida, deben asimilar que estas tienen que concluir con el paso por el cuarto de baño para lavarse los dientes con detenimiento.

“Primero será un adulto quien dirija al menor en esta actividad haciendo uso de una gasita cuando todavía se trate de un bebé y con cepillos de diferentes tamaños adecuados a la edad del pequeño a medida que el niño vaya creciendo para que su manejo le resulte lo más sencillo posible”, aconseja nuestra odontopediatra Cristina Araújo.  

Además del tamaño del cepillo que debe elegirse en función de la edad del pequeño, este  debe presentar una dureza media, estar hecho de goma para impedir que se les resbale de las manos y contar con una parte destinada a la limpieza de la lengua. Y es que con tantas cosas que tenemos que mostrarles no estaría de más explicarles para qué sirve cada una de ellas y que ellos mismos tomen conciencia de la importancia del cepillado dental.

Otro dato importante que a veces se nos olvida es que la vida útil de un cepillo no debería exceder los tres meses de vida; pasado ese tiempo habrá que reemplazarlo por otro para que las cerdas estén en perfecto estado y realicen correctamente su función.

Otras de las dudas que tienen los padres a la hora de hablar de la higiene bucal en niños es el tema de la cantidad de pasta de dientes que se debe utilizar. Seamos realistas, para el niño tener la boca llena de espuma no es agradable, además de que no debe tragarla, el hecho es que cuando hay espuma por todas partes esta afloja las cerdas del cepillo impidiendo que el instrumento dental realice correctamente la función para la que está concebido. Con una cantidad de pasta del tamaño de un guisante será más que suficiente.

Nuestra odontopediatra, la doctora Araújo, considera que es muy conveniente iniciar al niño en el uso de la seda dental porque se ha estudiado que con el cepillo dejamos sin limpiar el 40% de nuestra boca. “De hecho, a los espacios interproximales, esos que están entre las piezas dentales, difícilmente llega el cepillado y es un lugar muy recurrente de caries infantil”, asegura esta especialista.

En cuanto a cómo debemos utilizar esa seda dental, hay que dejar claro que el movimiento que debe hacerse en la boca de nuestros pequeños es un movimiento de abajo a arriba para arrastrar la suciedad y que debe estar dirigido por nuestros dedos índices; debemos corregir ese movimiento de frotar la encía con el hilo como si estuviéramos tocando un violín, si lo hacemos de esa forma lo único que conseguiremos será irritarla e incomodar a los niños.

Más dudas que nos llegan a nuestras consultas. Con el tiempo del cepillado debemos ser inflexibles. Tanto para un adulto como para un niño la duración del mismo debería llegar como mínimo a los dos minutos. Porque hay que tomarse el tiempo necesario para cepillar cada diente por delante y por detrás y el asunto lleva su tiempo; insistimos, si no se puede realizar en todas las sesiones del día, al menos hacerlo por la noche que es cuando la producción de saliva disminuye y la boca es más vulnerable a las bacterias. Sabemos que es difícil llevar el control del tiempo pero si ponemos una canción que les guste ganaremos muchos puntos y el momento del aseo bucal pasará a ser un rato divertido.

Es importante que todo esto se haga con paciencia y tranquilidad porque tal y como dice Cristina Araújo, “la pasta de dientes no elimina la caries, es el cepillo el que lo hace”.

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